La crisis económica actual y la gestión que se está llevando a cabo de la misma han suscitado un amplio debate sobre las diferentes lecturas que de este asunto se pueden extraer. Muchas son las interpretaciones que se hacen sobre los orígenes de esta crisis, al igual que también existe gran diversidad de opinión sobre el cómo se puede poner fin a la misma. En este artículo se tratará de abordar de manera breve una posible alternativa desde un punto de vista de la economía heterodoxa. Éste es sólo un punto de vista, puesto que tanto para la explicación de la crisis como para las posibles salidas o alternativas de política económica existen múltiples enfoques. No obstante, el objetivo de este texto no es abordar todas esas posibles alternativas, sino centrarse en una serie de puntos basándonos en un enfoque crítico de la economía.
Para comenzar, hay que señalar que la crisis surge como consecuencia de un desarrollo del sistema capitalista con unas características particulares. La paulatina financiarización de la economía y la deslocalización productiva, dentro de un periodo de globalización económica, son los elementos principales que durante las últimas décadas -desde la crisis de la década de los 70- han favorecido un contexto en el que se han generado una serie de desequilibrios que han culminado en la crisis actual. La paulatina desregulación financiera también ha jugado un papel importante en la gestación de la crisis financiera de 2007 y su posterior expansión, especialmente por el entramado financiero europeo. Tras 6 años desde que comenzó la crisis, Europa todavía sigue sumida en una grave recesión y el enquistamiento político y la disparidad de intereses de los países miembro de la zona euro no favorecen una solución a corto plazo.
Las posibilidades políticas de implementación de un enfoque alternativo residen en el cuestionamiento del régimen político e institucional actual. El mayor coste de la crisis está recayendo sobre la población de los países periféricos de la eurozona (países deudores) y es por ello que una salida más equitativa a la crisis pasa por el empoderamiento de esta parte deudora dentro del proceso de negociación. Se debe reequilibrar la balanza de una correlación de fuerzas actual que imposibilita la capacidad de acción para desarrollar enfoques alternativos al hegemónico. Tanto la socialdemocracia como la opción conservadora europea forman parte de este entramado político-institucional que posibilita el desarrollo del sistema económico capitalista tal y como lo conocemos. Por lo tanto, es necesaria una reconfiguración de las coordenadas políticas en las que se desenvuelve el contexto europeo actual en busca de un nuevo escenario sobre el que construir una alternativa.
Partiendo de esta premisa, un enfoque alternativo para la salida de la crisis europea podríamos agruparlo en base a cuatro ejes sobre los que actuar:
En primer lugar, una solución de la crisis de deuda europea pasa por la reestructuración de ésta en los países deudores, pues la política seguida hasta ahora de ajuste estructural en estos países con el fin de maximizar el pago de la deuda a los países acreedores acaba siendo contraproducente. Es por ello que una reestructuración de dicha deuda soportada en parte por los acreedores y la emisión de eurobonos (deuda mancomunada) por parte del BCE aliviaría el peso de la deuda en los países periféricos. Para esto hace falta que se produzca un cambio sustancial en la labor que desempeña el BCE, que podría canalizar además (junto al Banco de Inversión Europeo) programas de estímulo en las economías más afectadas por la crisis.
Por otro lado, para financiar programas de gasto que favorezcan la reactivación económica en el caso de España se hace necesaria una reforma estructural como es la del sistema tributario. Esta reforma posibilitaría un aumento en la recaudación a través de impuestos y dotaría al sistema de una mayor equidad. Esto sería posible mediante un aumento de la progresividad del sistema tributario. La diferencia existente entre tipos máximos nominales y efectivos para las grandes empresas es necesario reducirla, por ejemplo, eliminando diversas ventajas fiscales para estas grandes empresas. Además, una mayor dotación de recursos para combatir el fraude fiscal ayudaría a reducir este grave problema. En el caso de España, el fraude fiscal supone un problema de recaudación cuya cifra (dinero que se deja de ingresar) respecto al PIB está bastante por encima de la media de la Unión Europea y cuyos principales responsables son las grandes empresas y las grandes fortunas.
En tercer lugar, en contraposición a las políticas de devaluación interna implementadas en los países periféricos de la Eurozona, un enfoque alternativo pasa por desarrollar una política basada en los aumentos salariales y el incremento de la participación de las rentas del trabajo frente a las rentas del capital. Aquí se toman como referencia postulados postkeynesianos, como el modelo Bhaduri-Marglin (1990). Partiendo de la valoración de la recesión económica como un problema de demanda en unas economías basadas en el consumo y, por tanto, en los niveles de renta, a corto plazo, una política de rentas encaminada a favorecer aumentos salariales posibilitaría una reactivación del consumo, y a su vez esto desencadenaría un ciclo o espiral positiva de reactivación económica. Esto también rompería con la dicotomía deuda-crecimiento que se venía desarrollando hasta ahora en países como España.
En cuarto lugar, una reforma integral del sistema financiero internacional ayudaría a que no se repitieran los excesos que favorecieron la crisis actual. Esta reforma pasaría por la adopción de diferentes medidas: la implantación de una tasa a las transacciones bancarias que frene la especulación financiera; la segmentación de las actividades del sistema bancario para acabar con la progresiva y creciente concentración bancaria (y el riesgo sistémico que ello conlleva); reforzar los órganos de supervisión tanto a nivel nacional como internacional; y un mayor control de capitales con el fin de evitar flujos de capitales que migren hacia escenarios más desregulados.
Por último, a modo de reflexión, también cabe preguntarse acerca de las posibilidades de supervivencia de un sistema económico y social capitalista en un mundo con unas capacidades finitas. La lógica productivista del crecimiento sin límites ha deteriorado ya en gran medida los recursos de los que disponemos en el planeta, y amenaza con dilapidar a lo largo de este siglo elementos fundamentales para la supervivencia tanto del ser humano como del resto de organismos que habitan la biosfera. Debemos tener claro que el sistema económico no deja de ser un subsistema englobado en otro superior que es la biosfera, y a cuyo mantenimiento debemos subyugar todo lo demás. A su vez, esta crisis económica ha adoptado multitud de formas, derivando en una crisis política y social, donde se está poniendo en cuestión la viabilidad de unas democracias que en última instancia responden a los intereses de unas minorías elitistas en detrimento de la voluntad de las mayorías sociales.
Por Mario Rísquez Ramos
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martes, 3 de septiembre de 2013
lunes, 4 de junio de 2012
DECLARACIÓN ECONONUESTRA: El gran despilfarro, La crisis bancaria en España
La nacionalización parcial de
Bankia, intervención de hecho de la entidad, llevada a cabo por el gobierno del
Partido Popular, es un hito importante, y no el último, en el desarrollo de la
grave crisis en la que está instalado el sistema bancario.
La forma en la que se ha realizado
la intervención es tanto un reflejo de las contradicciones que recorren al PP, como
de la falta de profesionalidad de sus dirigentes, en un tema en el que deberían
tener interés en aparecer como gente capaz. Un suceso tan relevante como la
nacionalización de una entidad sistémica, señalada públicamente como tal por el
FMI, ha sido ejecutado con improvisación, filtraciones y titubeos. Fácilmente
se podría haber disparado el pánico de los depositantes, con lo que alguna
modalidad de “corralito” habría sido una realidad en nuestras tierras.
Las contradicciones del PP se
pueden resumir en lo siguiente: “No salen las cuentas”. Los rescates, éste y los próximos, se llevan por
delante las más optimistas previsiones sobre el cumplimiento de los objetivos
de déficit público. Las cifras que están en juego superan, en orden de
magnitud, los bestiales recortes anunciados y aprobados. Por mucho que se
empeñen en repetir que esto no va a costar nada, las cuentas no salen. La
economía española está inmersa en un bucle contractivo de tal magnitud, que
hace perecederas al instante cualquier cifra estimada sobre el volumen de las pérdidas de las entidades
financieras. El volumen de los activos que en los bancos no generan
rendimientos, total o parcialmente, va a seguir creciendo, porque el efecto
contractivo de los recortes solo se ha manifestado de forma incipiente. Es
decir, la necesidad de provisiones y el reconocimiento de pérdidas van a
continuar.
La crisis bancaria surgió de la
mezcla de los errores de gestión de los directivos bancarios, junto con los
intereses mutuos de enriquecimiento no sostenible de dichos directivos y de los
empresarios tóxicos (no son los activos los tóxicos, sino los empresarios y los
banqueros), pero, posteriormente, las denominadas políticas de austeridad agravaron
la crisis bancaria inicial y la convierten en irresoluble. La crisis de las
subprime en Estados Unidos aceleró la explosión de la burbuja financiera en
España, porque los bancos y las cajas de ahorro se financiaban mediante las
titulizaciones de los préstamos hipotecarios, titulizaciones que colocaban en
Europa y la financiación interbancaria de bancos no españoles. Ambas vías de
financiación colapsaron en agosto de 2007, por lo que bancos y cajas adoptaron duras restricciones
a la concesión de créditos, y la actividad económica se paralizó bruscamente
con la inmediata subida del paro. En esos momentos algunas cajas de ahorro ya
exhibían una situación patrimonial cercana a la necesidad de intervención. Era
el caso especialmente, de Caja Madrid, Bancaja y CAM. Pero la falta de una
política de fuerte estímulo de la economía, por parte de los gobiernos europeos
y, posteriormente, las políticas neoliberales de brutales recortes, han exacerbado
la crisis económica, convirtiéndola en gran recesión, lo que ha amplificado y
extendido la crisis bancaria al conjunto del sector. Por otra parte, la
denominada crisis de la deuda soberana ha sido la consecuencia de la crisis
económica, provocando la enorme caída de los ingresos fiscales, y el deterioro
de los bancos y cajas, dado que, como ha ocurrido, el gobierno terminaría
rescatando a las entidades con problemas.
1.-
La formación de la burbuja
Desde el inicio del euro el crédito
concedido, en España, por los bancos y
cajas de ahorro, pasó de representar el 88% del PIB, en el año 2000, al 171% en
el año 2008. Además, la cartera que más creció fue la de construcción y vivienda.
El parque de viviendas nuevas, en el año 2000, ascendió a 334.000 unidades,
mientras que en 2007 alcanzó las 734.000 unidades. El precio medio de la
vivienda se duplicó en el mismo período. Además, el inicio del crecimiento de
la construcción de viviendas se inició unos años antes de la creación del euro
como divisa.
El resultado de estas cifras es que
en 2007 la exposición al riesgo de impago de promotores y compradores de
vivienda era descomunal. El crédito también se dirigió a grandes y medianas
empresas industriales y de servicios. Pero existen diferencias significativas
con el riesgo inmobiliario.
La mayoría de los promotores
inmobiliarios arriesgan muy poco capital en sus negocios. La práctica habitual,
consentida por los bancos y cajas de ahorro, es la concesión de un alto
porcentaje de financiación sobre el
total del proyecto, con el argumento de que habitualmente los préstamos serán
subrogados a los compradores finales de las viviendas. Pero hay otras razones,
especialmente en las cajas de ahorro, y son los vínculos políticos y económicos
que se establecen entre el núcleo directivo, el consejo de administración,
formado por políticos, y los empresarios, promotores inmobiliarios.
En el caso de que la promoción
fracase, total o parcialmente, es prácticamente imposible recuperar la
inversión, o en cualquier caso, las pérdidas serán cuantiosas. Además, las
entidades financieras financiaron la compra de suelo, incluso no urbanizado,
basándose en precios determinados por los precios de los inmuebles que en
muchos casos no se llegaron a construir.
Los productos no vendidos no son
exportables y solo pueden deteriorarse. El parque actual de viviendas en manos
de las cajas de ahorro y bancos los han convertido en las mayores
inmobiliarias. Pero con la particularidad de que son activos que solo generan
costes.
La formación de la burbuja era ya bastante
evidente en 2002. El Banco de España, con Caruana nombrado por el PP, como
gobernador, no acometió ninguna labor
preventiva, y la supervisión prudencial brilló por su ausencia, MAFO, nombrado
por el PSOE también se abstuvo de intervenir, y la burbuja explotó.
¿Se podía haber abortado la burbuja
inmobiliaria? Greenspan declaró que no era posible utilizando los tipos de
interés, y ese argumento se ha repetido por nuestros lares, teniendo en cuenta además,
que el Banco de España no tenía ya el control de los tipos de interés. Sin
embargo, la forma de impedir la formación de la burbuja, o frenarla en sus
comienzos, habría sido mediante la exigencia de provisiones específicas
adicionales, tanto por incremento de la cartera de promotores, como por exceso
de concentración del crédito promotor. Dictar esas medidas sí estaba al alcance
del Banco de España, pero no lo hizo. La provisión estadística o anticíclica,
algo tenía en cuenta el crecimiento del crédito, pero era muy favorable al
crédito hipotecario, por el efecto de las garantías. En definitiva, el Banco de
España falló en la regulación prudencial, sea por razones de falta de voluntad
política y responsabilizarse de abortar el crecimiento, o bien sea por
incomprensión de la situación, o por ambas cosas.
2.-
La crisis de Bankia
En la crisis de Bankia confluyen
dos cajas de ahorro, Caja Madrid y Bancaja, pero en el análisis también podemos
incluir a la CAM, cuya crisis estalló antes. Entre las tres han acumulado un
terrorífico volumen de créditos ligados al negocio inmobiliario. Comparten
ciertas características comunes, que les confiere cierta singularidad dentro
del sistema bancario español. Estas tres cajas han estado gobernadas por el
Partido Popular en el período en el que se incuba la burbuja inmobiliaria. La
cartera de préstamos de las tres entidades ha acumulado una gran concentración
de préstamos a promotores inmobiliarios, con los que los miembros de los
consejos de administración tenían fuertes vínculos, o incluso se llegaban a
sentar en los consejos como empresarios independientes. En el caso de la
Comunidad Valenciana, Bancaja y CAM financiaron todo tipo de proyectos
faraónicos, que resultaron, en gran parte, inversiones fallidas. Las tres cajas
tomaron grandes participaciones industriales, con el fin de sentar en los
consejos de administración de las grandes empresas españolas a los presidentes
y otros destacados miembros de las cajas. El principal mérito de Miguel Blesa, catorce años presidente de
Caja Madrid, fue el ser amigo de Aznar, y en el caso de José Luis Oliva, el
haber sido presidente de la Generalitat Valenciana, le convertía en un reputado
banquero. Los sueldos conocidos de los presidentes de las cajas se igualaron
con los de los bancos privados, al mismo tiempo que las remuneraciones de los
consejeros también alcanzaban cifras escandalosas. Así se conseguía el gobierno
corporativo “perfecto”, en el que los intereses de los consejeros estaban
adecuadamente alineados con los intereses de los presidentes: enriquecerse
todos. El núcleo directivo no podía estar al margen de la bonanza y, además de
retribuciones y fondos de pensiones millonarias, se les premiaba con puestos en
consejos de administración de empresas participadas, muchas de ellas
compartidas con promotores inmobiliarios. Así se cocinaron las condiciones
ideales para la tormenta perfecta. Todos los implicados tenían intereses en el
negocio, y éste estaba basado en aumentar el balance, generar beneficios a
corto plazo, porque si la situación cambiaba, ya tenían sus cláusulas de
protección, en forma de fondos de pensiones y salida de la entidad con
indemnizaciones millonarias.
3.-
El Banco de España
El Banco de España no tuvo voluntad
en poner fin a la burbuja inmobiliaria, y una vez desatada la crisis
financiera, actuó con criterios nacionalistas y corporativistas, defendiendo
las maravillas de la regulación anticíclica y la solvencia de las entidades
españolas. Es cierto que en Europa los
bancos centrales actuaron con criterios similares al Banco de España, lo que
dio lugar a una serie de pruebas de estrés condicionadas por los intereses de
cada ente regulador, y consiguiendo más desconfianza que otra cosa, cuando una
vez pasadas la pruebas seguían manifestándose graves problemas de liquidez y
solvencia, sin necesidad de que se dieran las condiciones extremas planteadas
en las pruebas de estrés. También es cierto que la regulación anticíclica era
una medida positiva, pero muy parcial e incompleta, y no la medicina adecuada
ante una crisis sistémica.
Con la llegada de Miguel Ángel
Fernández Ordoñez (MAFO) el gobernador intentó paliar sus carencias de
conocimiento de los problemas de los bancos, con los ataques cotidianos contra
los intereses de los trabajadores. Mientras tanto, el Banco de España dedicó
grandes recursos a validar, y a convalidar,
modelos de riesgo de crédito construidos por las entidades, en el marco
de Basilea II, para cumplir con los requerimientos de recursos propios, modelos
que han sido barridos por la eclosión de la crisis bancaria. Es difícil
encontrar una prueba empírica más contundente, para testificar el fracaso.
Mientras los técnicos del Banco de España, han dedicado ingentes recursos
públicos para comprobar la supuesta validez de las bases de datos, los sistemas
de rating y las estimaciones de probabilidades de default , la solvencia de las
entidades se disolvía como un azucarillo en el café para todos de Basilea
II. Sin embargo, todavía no hemos visto
ninguna reflexión crítica, emanada desde el Banco de España, sobre las causas
de la crisis bancaria y el fracaso de la regulación tecnocrática y favorable a
las entidades que son las reglas de Basilea.
4.-
EL Banco Central Europeo (BCE)
El BCE es uno de lo grandes
problemas de la crisis. El poder político y económico, favorable a los
intereses de los empresarios y banqueros, han dotado al BCE de un estatuto de
independencia de los gobiernos, mientras que los gobiernos resultan
dependientes del BCE. Esta situación insólita, que invalida los más elementales
principios de la democracia formal, ha convertido al BCE en el tirano de Europa. Derribar esta tiranía es uno de
los principales objetivos para poder avanzar en una salida de la crisis.
Draghi, igual que Trichet, impone condiciones a los gobiernos. Modula las
inyecciones de liquidez, para que el sistema no se hunda, pero utiliza su
inmenso poder como arma de chantaje. Las
dos últimas inyecciones de más de un billón de euros, no han sido gratis. Sin
esas inyecciones muchos bancos no podían hacer frente a sus necesidades de
liquidez ante los vencimientos de deuda emitida, ni tampoco podrán haber
seguido acudiendo a las subastas de deuda pública en España e Italia. Pero el
BCE impone condiciones de forma autoritaria y exige más sacrificios, más
recortes y más austeridad. Su ideología fundamentalista, y su estatuto de
independencia, en línea con las fuerzas conservadoras, es uno de los principales
obstáculos para una salida de la crisis.
martes, 21 de junio de 2011
¿Por qué acampan en sol?
Santiago de la Sotilla
Es
evidente que existe crispación en la sociedad. La sociedad política debe
cambiar. Necesitamos un cambio del sistema en muchas de sus facetas: listas
abiertas, desaparición de la corrupción, una verdadera división de poderes… PP
y PSOE se dividen el poder, sus decretos, sus dedazos, sus medios de
comunicación, sus jueces, sus encubrimientos de la corrupción… ¿Necesitamos
derribar el sistema para empezar de cero?
Hoy
en día, el sector público es fundamental. En teoría las políticas públicas
deberían tener por objetivos económicos el crecimiento, el pleno empleo, la
distribución equitativa de la renta… y como objetivos sociales una mejora de la
educación, de la sanidad, de la protección del medio ambiente… En la práctica
estamos sufriendo una putrefacción de la clase política que cada día es más corrupta.
De este modo el gasto público se destina a fines meramente electoralistas.
Además una parte del gasto público no demasiado elevada, pero si relevante, se pierde en intereses privados de los
dirigentes políticos (como por ejemplo el caso “Gürtel” o el caso de los eres “fraudulentos”).
Este mal uso de los bienes públicos genera crispación en la sociedad. La sociedad
no quiere votar permitiendo el mal uso de los impuestos.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Jesus Membrado
Jesús Membrado es diputado socialista por Zaragoza en el Congreso de los Diputados. Como portavoz de su partido en la Comisión de Trabajo e Inmigración le tocó defender la reforma laboral del Gobierno de Zapatero. Membrado fue durante once años secretario general de UGT en Aragón. De pleno, tuvo que encabezar las manifestaciones de la huelga general del pasado año 2002 cuando José María Aznar era Presidente del país. La prensa aragonesa reflejó en sus portadas aquel día de junio, el gesto del entonces sindicalista con brazo en alto entrando en el Corte Inglés de Zaragoza y logrando paralizar la actividad del establecimiento. La misma prensa de la comunidad recoge, ahora, las declaraciones de su sucesor, Julián Lóriz, quién reconoce que “no encuentra coherencia en la actual actividad de su, antes, compañero de sindicato”.
viernes, 24 de diciembre de 2010
Números pequeños. Gran economía.
Estamos en un momento histórico en la introducción de la Economía como didáctica en las universidades y como elemento de conversación en las cafeterías y ascensores. Estamos en un momento histórico en el que la Economía salta de las páginas salmón de la prensa y se desprende de las cúpulas de las altas esferas de estrategia política a las barriadas, mercadillos y salas de espera.
Las siguientes no son macrocifras, no es un editorial de una revista especializada, no es un argumentario de un economista de élite. Se trata de la última encuesta sobre Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística.
domingo, 19 de diciembre de 2010
El sistema de pensiones en la encrucijada
En un escenario de crisis como el actual en el que el estancamiento económico y la destrucción de empleo convergen con niveles excesivos de deuda pública, afloran los debates que ponen en cuestión los actuales pilares del Estado del bienestar. Entre los más acalorados está el relativo a la viabilidad del sistema de pensiones de reparto. ¿Es éste sostenible en un entorno donde cada vez parece haber más pensionistas y menos cotizantes?
Con la pregunta en el aire, diversos expertos y actores sociales se apresuran a desempolvar sus propuestas de reforma. El gobierno ya se había decantado por la opción de retrasar la edad de jubilación y congelar las pensiones. Sin embargo, tras el descontento general que provocó el anuncio de las medidas, decidió recular y esperar un tiempo más antes de hacerlas definitivas. Cuando pase la tormenta.
miércoles, 17 de marzo de 2010
"Ni hao" a China
Las páginas de economía no paran de indicar que China está tomando medidas económicas expansivas, practicando una enorme inversión en infraestructuras y tecnología. El mundo ya le saluda con un acuciante interés. Ante la crisis, actuó mientras otros gobiernos estaban en incertidumbre, cobrando una posición más activa frente al malestar económico.
¡Pero qué razón tenía Keynes!
Tras la lectura de "Las razones de Keynes" de Hyman P. Minsky, parece difícil cuestionar los postulados keynesianos sobre los comportamientos cíclicos de la economía, más si cabe, cuando en estos momentos vivimos un periodo de contracción económica semejante a la que, en su día, vivió el economista americano tras el Crack del 29.
Lecciones sobre la crisis
La historia económica nos ha enseñado que las etapas de enormes expansiones acaban recalentándose. Sirve de ejemplo el famoso crack del 29. Hagamos un repaso.
Los líderes mundiales firman el final de la I Guerra Mundial. Estados Unidos se impone como líder financiero e industrial y reemplaza a una Europa gravemente herida por el conflicto mundial, que se limitó a la recuperación del continente.
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